La inmadurez a los 30




Me he pensado mucho escribir esta entrada porque no estaba segura del resultado. ¿Me darás la razón? ¿Pensarás que soy una petarda? Porque esta es la tercera entrada que escribo sobre el tema y un poco la justificación de las anteriores (aquí y aquí). Después de decirte que no busques tus pasiones y que no pagues a vende humos, ¿me acabarás odiando definitivamente?

Como hice en esos post, quiero destacar que voy a mencionar errores que he cometido y que ahora, vistos desde la distancia, me hacen sentir terriblemente estúpida. Espero que, si te sientes definido en lo que sigue, des un importante giro a los valores que hasta ahora has mantenido.

¿Qué significa madurar? 

Crecer, hacerse responsable, independiente, alcanzar un punto álgido del desarrollo físico, intelectual o emocional... Podría ser. Pero desde hace unas décadas, parece que madurar ha adquirido un tinte diferente. A las cuestiones anteriores se han añadido valores como: tener un trabajo (estable o no), saber lo que quieres, conocerte a ti mismo, definirte en una etiqueta que puedas presentar al mundo a modo de tarjeta de presentación, desarrollar tu marca personal y un sin fin de temas similares que, de no alcanzar, nos hacen sentir perdidos.

Estos nuevos valores asociados a ser adulto, nos hace sentir que si no tienes un empleo o eres destacable en algún ámbito, es porque aún no has madurado. Y cómo aún no lo has hecho, tienes la oportunidad de trastear un poco más en el mundo e intentar definirte como cualquier otro adolescente aunque con más experiencia y una economía para invertir en encontrarte a ti mismo en lugar de botellones y recreativas.

En primero de carrera tenía un profesor que siempre destacaba el hecho de que, a medida que la sociedad y sus comodidades avanzan, nos sentimos más infelices porque tenemos tiempo de preguntarnos de forma constante "¿Soy feliz?", "¿Me siento bien ahora?", "¿Estoy plenamente satisfecho con lo que estoy haciendo ahora?". Tenemos la necesidad de sentirnos bien en todo momento, de ser felices cada instante, porque así nos lo han hecho creer.

Por eso nos permitimos buscar la felicidad en todos los ámbitos que puedan componer nuestra vida, con más o menos prisa, sin pararnos a pensar en que es la sociedad capitalista la que nos ha llevado por este camino.

Que te sientas incompleto a los 30, es muy beneficioso para la economía. No te sientes definido así que buscas ropa, música y gadgets tecnológicos que acerquen la imagen de tu espejo a la persona que quieres ser. Nunca te sentirás feliz al completo en un trabajo, porque todo tiene su lado bueno y su lado malo, por eso te gastarás dinero en encontrar tus verdaderas pasiones. Hay personas muy hábiles creando necesidades absurdas y esta es una de ellas. Te sientes inseguro para perseguir tus sueños y contratas a un coach para acallar lo que tu razón te está gritando, que esos sueños no te van a dar de comer. Te equivocas, te sientes perdido y entonces compras libros de autoayuda New Age que toman muestras religiosas de aquí y de allá (tú, que no crees en dioses), para tener una conciencia plena sobre ti mismo y caer de nuevo en la trampa: La hiperreflexividad.

Mi conclusión: Si te sientes perdido, si sientes que algo falta en tu vida y, como un niño, tienes tiempo para picar de diferentes flores para intentar definirte, es que tienes demasiado tiempo libre.

Y aunque creas que no, porque tienes millones de cosas pendientes, es así. Porque esas cosas pendientes no son lo suficientemente importantes. Y si me equivoco, demuéstramelo. Si esas cosas pendientes son tan importantes: HAZLAS.

¿Qué te impide ponerte a escribir ahora mismo? ¿Qué te impide leer ese libro que tienes pendiente? ¿Qué te impide volver a estudiar? ¿Qué te impide llamar a un amigo y relacionarte con él más allá de las redes sociales? ¿Qué te impide disfrutar cada día de tu pareja?


  • No disfraces tu pereza con un listado de absurdos. 
  • No disfraces tus cambios emocionales de trastornos psicológicos (si un libro de autoayuda te sirve, es porque estabas triste y aburrido, no porque tuvieras depresión).
  • No disfraces tu miedo de inmadurez, el: "no estoy preparado aún..." debe pasar a la historia. 

Y sobre todo, no dejes que nadie te llene de pájaros la cabeza mientras se lleva los euros que no te sobran (ni siquiera yo). Gástatelos en algo que te aporte alimentación, entretenimiento, aprendizaje y bienestar, gástatelos en algo que implique inversión (necesito un jersei nuevo, quiero un buen libro que me entretenga o me apetece un helado; no es lo mismo que: "A ver si vendo ventemil ejemplares con este curso de 5 horas" o "A ver si las frases de Paulo Coelho me sirven para encontrar el bienestar pleno e inalterable").

De nuevo una de mis reflexiones, basadas en mis propios errores en el camino del aprendizaje. Alejarme de la positividad me ha abierto un mundo nuevo. Un mundo en el que me exijo mucho menos y en el que, permitiéndome sentir ira, tristeza y odio sin temor, me siento más tranquila. Permitiéndome sentir mi ansiedad y actuando a pesar de ella, he dejado de ser otra persona, porque siento que he vuelto a ser yo.

Soy criticona y protestona, casi tanto como entusiasta y cariñosa. Controlar en exceso lo negativo que había en mí me provocaba un malestar superior al que podía tolerar. Me hacía sentir perdida, incapaz de dar un paso adelante, me hacía sentir inmadura y, constantemente, buscaba la autodefinición. Solo tuve que relajarme, alejarme de lo que no me aportaba nada y volver a tomar el sol.

¿Y tú? ¿Sientes que has madurado? ¿Has caído en alguna de estas trampas? ¿Has sentido la tentación?... Me muero por saberlo.

8 comentarios:

  1. jejejeje así que inmadurez a los 30!!! yo tengo 40 y sigo igual de perdida e inmadura, buscando la felicidad soñada, picando en mil historias y levantando piedras por si debajo de alguna la encuentro. A veces corro, a veces me siento y otras creo que me limito a dar vueltas en círculo y lo peor es que no tengo arreglo porque no creo que haya nadie que esté al 100% agusto con su vida en todos los aspectos y siempre hay algo que anhelas para ser un poco más feliz. Yo tengo muchas cosas pendientes como dices y a veces me agobia el darme cuenta de que el tiempo pasa y de que muchas cosas en mi vida siguen patas arriba o que apenas cambian pero no existen formulas mágicas para cambiarlo. He caído en muchas de las trampas que comentas y a veces por mucho que te esfuerces y lo intentes no funciona, otras si. Un golpe de suerte, esfuerzo, trabajo... depende todo de demasiadas variables y no quiero con ello decir que te sientes a esperar que el mundo cambie a tu favor por si solo, pero algo que si he aprendido es que tu actitud ante las cosas buenas y malas es lo que determina tu felicidad. El como dejas que te afecten y sobre todo el ser capaz de apartar los problemas del mundo por un rato y dedicarte a tomar el sol y recargar energía. Ser capaz de encontrar esos momentos solo para ti con los que disfrutas.
    Justo esta mañana leí una frase muy buena sobre madurar y me ha chocado la coincidencia con tu tema de hoy, es una chorrada pero me ha sacado una sonrisa, dice así:
    "Madurar es ver películas de terror donde las víctimas son adolescentes fiesteros e identificarte con el asesino"

    Un abrazo y un beso enormes!!!! y gracias por todas tus valiosas reflexiones!!!

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    1. XD ¡Me encanta esa cita! Muy visual, de verdad. Me veo tras la mítica careta de Scream.

      A mí también me pasaba (y me pasa, aunque cada vez con menos frecuencia) sentirme más perdida que Wally en San Fermín, dando vueltas a ideas cómo: ¿Y si me dedico solo a escribir? ¿Y si me compro el curso de esta tía que dice que ha vendido millonesimos ejemplares? ¿Y si me apunto a este curso para aprender a comer mejor?

      ¿Y sabes dónde estaba mi error? En querer, a toda costa, etiquetarme. Quería leerme y conocerme. Trabajar en algo que me apasionara, para así nunca trabajar (como dicen los sabios) y ganar millones de dinero para comprar más felicidad empaquetada bajo el símbolo de una manzana mordida.

      Pero eso no da la felicidad. Nada da la felicidad per sé. La felicidad es un estado, un bienestar y alegría supremos y momentáneos, el resto del tiempo con estar bien (sanos, socialmente activos y lejos de vivir bajo un puente) debería ser suficiente para generarnos tranquilidad y bienestar.

      A veces, por mucho que se luche, todo depende de las variables que mencionas. Por mucho que se mueva el culo, hay cantidad de factores que no puedes controlar. Por eso me moelstan tanto los gurús de la empleabilidad o el emprendedurismo, porque no puedes controlar todas las variables ni predecir las contingencias. Me jode (perdón por la palabra) que suelten estadísticas inventadas que sean imposibles de contrastar y que la gente les crea.


      A veces hay que dejar de pensar tanto, de intentar controlarlo todo (desde nuestra barra de labios hasta nuestras emociones) relajarse un poco y dejarse llevar. Y eso no quiere decir inmovilismo, la aceptación no es pasividad sino continuar viviendo, día a día, a pesar de las variables incontrolables.

      Lonely, te doy el consejo que le daría a mí yo de hace un año y medio: Lee y disfruta de los cuentos de hadas, pero no creas en ellos.

      Si alguien te dice que encontró el trabajo de sus sueños por hacer un buen curriculum o ser activo en redes sociales, si alguien te dice que se gana la vida vendiendo sus calendarios fabricados en paint, si alguien te dice ser autónomo te hace ser libre... Conviértete por unos días en científico social y ponlo a prueba. Busca evidencias. Infórmate por fuentes fiables. Es su palabra contra la realidad.

      Conviértete en tu vecina más criticona y piensa: "Si este tiene la clave para encontrar el empleo de sus sueños, ¿qué leches hace intentando venderme su ebook en lugar de estar trabajando en su empresa soñada? ¿De verdad pretende que me crea que el trabajo de sus sueños es venderme sus consejos a mí? Venga ya..."

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  2. Estoy ya más cerca de los 40, cada día más, jejeje ^^ y no sé si madurar, lo que se dice madurar y caerse del guindo me ha tocado, supongo que a base de leches uno hace callo y en cierto modo se hace un poco más callo anímicamente también ;)
    Superinteresante la reflexión, como siempre.
    ¡Un abrazo muy fuerte!

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    1. Como cada evento que acontece en nuestras vidas, caerse del guindo también tiene dos caras. Es cierto que la mala suele ser muy dura, pero lo que te llevas en aprendizaje y lo creces en valores es tan bestial que tiene un precio incalculable.

      Un abrazo enorme y mil gracias por leer este blog, Mara :)

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  3. Yo creo en el equilibrio del madurar, pero a la vez de seguir siendo niño, de buscar y buscar hasta encontrar nuestra pasión, pero sobre todo de vivir como nos haga felices sin importarnos lo que las etiquetas de la sociedad quieran implantarnos, al igual que lo que nuestra familia quiera que seamos.

    Hemos de mirarnos al espejo y estar contentos con lo que vemos, aunque tangamos complejo de Peter Pan. xD

    Un besazooo, preciosaaaa! Y un abrazo de esos nuestros!

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    1. Desde mi punto de vista, más que estar contento con lo que ves en el espejo es reconocerte en su reflejo. Hubo momentos en mi vida en los que me dejé llevar por ciertas modas o "estilos de vida" que me hicieron estar a gusto con la imagen que me devolvía el espejo, pero no reconocerme en él. Yo siempre he sido muy entusiasta pero el espíritu happy-soy-super-poderosa, en el fondo y a la larga, me hizo muy infeliz. A la larga, apreciarte a ti mismo en base a que e guste lo que ves en el espejo, te hace tremendamente dependiente de conceptos que has adquirido, no que formen parte de tu personalidad.

      En mi caso, ciertos estilos de vida me hicieron un gran bien a corto plazo y mucho mal a la larga, cuando vi que mi alegría se medía por los cambios que veía en mi físico o las veces que era súper amable con gente a la que ni soportaba porque, en teoría, así ensuciaba menos mi alma.

      A medida que cumplo años, entiendo menos el complejo de Peter Pan y me vuelvo mucho menos comprensiva con conductas típicas de adolescentes (que no infantiles, conservar al niño que se lleva dentro es conservar tu magia) en personas de mi edad o incluso mayores.

      Si sigo a este ritmo seré la típica vieja cascarrabias que viva con millones de gatos y eché a los niños que pululen frente a su puerta jejeje

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  4. Se habla mucho de la crisis de los 30. Yo mi "little crisis" la tuve a los 25.
    Los 30, para mí, significaron un cambio importante, no voy a negarlo. Y es que (principalmente en lo laboral) viví algo "especial". Hablando en plata: me quedé en paro, volví a estudiar y definí el nuevo camino que quería seguir.

    Pero ya tenía las ideas muy claras. No divagué mucho: simplemente fui del punto A al B. No fue como a los 25, que necesité prácticamente 2 años para aprender el camino que quería tomar.

    Ahora me faltan 10 días para cumplir 32 y, aunque soy consciente que todo puede mejorar, puedo decir que no estoy tan mal como estoy.
    Fantástico post. Un abrazo bien fuerte. ¡Saludos!

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    1. Ese tipo de crisis suele ocurrir a la edad que mencionas, 23-25... cuando se acaban estudios, se da por hecho que ya eres adulto o te enfrentas a algún cambio (como es tu caso). Pero, por cambios en la situación social, esta crisis llega cada vez más tarde. He tratado de ayudar a personas con este tipo de queja con más de 30 y ya con hijos, pero siguen en el mismo bucle... Y no deja de sorprenderme que sus dudas sigan atascadas en el mismo punto que al terminar el instituto.

      Gracias por tu comentario, Víctor :)

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